UNA VISIÓN BIOLÓGICA DE LAS RELACIONES SEXO-AFECTIVAS

Socio-culturalmente hemos sido programados para que firmemos un acuerdo sexual, donde la hembra ofrece sus servicios sexuales a cambio de seguridad y protección. Para con ello permitir la supervivencia de los hijos y justificar la idea de que lo natural es la familia nuclear.

Pero esto es la causa principal de la crisis que la monogamia arrastra desde hace cientos de años a la vez que se impregna de una hipocresía que intenta tapar, esconder, censurar y negar instintos biológicos de los que no se escapan ni aquellos que defienden a muerte estos postulados.

Desde esta visión de la familia como núcleo social, la hembra acepta que el macho pueda tener encuentros casuales con otras hembras, porque no peligra su seguridad ya que sigue siendo la “elegida” y los recursos seguirán estando disponibles para ella y sus hijos, pero las alarmas se disparan y por tanto no tolera que el macho pueda implicarse emocionalmente con otras hembras, ya que aquí, la seguridad y protección fruto del acuerdo sexual puede deteriorarse y ser ella desplazada o reemplazada por otra hembra.

Del mismo modo, el macho acepta que la hembra pueda tener vínculos emocionales con otros machos, pero sus alarmas y miedos se disparan y por tanto no tolera que la hembra pueda tener encuentros casuales con otros machos, pues en este caso, la inversión hecha en el contrato sexual, podría no dar el fruto deseado, poniendo los recursos a disposición de hijos que no fueran suyos.

Esto sigue presente en el inconsciente colectivo, incluso en relaciones donde la autonomía económica de las partes pueda hacer suponer que no dependes de nadie más que de ti mismo/a para vivir en una supuesta libertad.
Por supuesto, también sigue presente en parejas donde por su naturaleza, o por su enfoque, no tengan como objetivo la procreación.

En el momento que te vinculas a otra persona de una forma más profunda y duradera en el tiempo, aparecen los acuerdos sexuales, conscientes o no de ellos, que comenzarán a marcar la forma en que vemos a la pareja y nos creamos un ideal de familia que aportará sus frutos de continuidad, en forma de hijos, proyectos y otras creaciones.

Al tiempo, también aparecen los miedos emocionales a la dependencia, las fantasías, la perdida, al instinto básico de caza o de seducción fuera de la pareja escogida, al rechazo, al no ser suficiente, al hacer daño, a la fidelidad, a la propiedad. Todos ellos basados en una visión de escasez, fruto de nuestra separación del verdadero amor.

Un retorcido conjunto de conductas, disfrazadas de celos, respeto o moralidad, que dejan en entredicho la supuesta naturalidad sexual de los humanos; y el amor sincero y transparente que idealizamos al vincularnos con otras personas.

Lo que tal vez no nos han contado, o no le hemos puesto suficiente atención; es en conocer y aceptar que biológicamente, la raza humana es en general polígama. Y de aquí el instinto de ambas partes, permitido o no, de conquista y seducción.

Y que en algunos de los antiguos textos taoístas de medicina china, ya hacían referencia a la actividad sexual refinada como camino para alcanzar la salud, juventud eterna o inmortalidad. Afirmando que los hombres y las mujeres que copulasen tan solo con una o dos parejas en su vida, únicamente conseguirían envejecer a gran velocidad, provocándoles una muerte prematura, al contrario de aquellas personas que consiguieran compartir sus contactos sexuales con cientos o miles de parejas.

Solo una nueva educación sexual, basada en el respeto, la naturalidad, la comprensión y la aceptación sin censura, puede abrirnos las puertas a una visión más amplia, sana y amorosa de nosotros como personas, de nuestro cuerpo como templo sagrado y de nuestras relaciones como aprendizaje, facilitando por tanto una madurez espiritual y una mejora de nuestra salud emocional.

Destilación personal sacada a través de la lectura del libro “En el Origen era el SEXO” donde se investiga el origen de la naturaleza sexual humana y se profundiza en la evolución socio-cultural impuesta a partir del momento en que pasamos de ser cazadores-recolectores a cultivadores manteniendo asentamientos constantes en un mismo territorio.

To be continued …

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Gracias por permitir que el placer esté en tu vida,

Agustín Reyes Moreno

Formador de masajistas conscientes y experto en acompañamiento sexual
Director de la Escuela de Masaje Integrativo

 

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