Desde hace siglos, o incluso me atrevo a decir, desde el comienzo de los tiempos, el masaje ha sido y sigue siendo una herramienta necesaria para conectar con nuestro cuerpo, para sentirlo, para mimarlo y por tanto, para que mejoremos nuestro estado de animo y nuestra salud física y emocional.

En todas las culturas ha existido y sigue existiendo el masaje, aunque hubo un tiempo en que éste estuvo prohibido y perseguido, pues se le consideraba pecaminoso, como todo aquello que te permitía conocerte mejor a través del propio conocimiento del cuerpo y sus sentidos.

Por suerte, hoy día tenemos acceso a una infinidad de tipos de masaje, y siguen apareciendo nuevas creaciones y propuestas, derivadas de la fusión creativa de aquellas personas que nos dedicamos al hermoso arte de tocar el Alma a través de nuestras manos.

Pero aún hoy día, el peso de la censura y represión derivada de una cultura y una educación basada en el miedo, la culpa y el castigo, sigue presente en el inconsciente colectivo y seguimos juzgando ciertos tipos de masajes, aunque no los hayamos probado. O juzgando a las personas que de una forma curiosa y en la gran mayoría de los casos, sana, se atreven a buscar, pedir y disfrutar de ellos.

No tenemos una cultura del masaje como espacio de placer, de autoconocimiento o simplemente como prevención, sino que en la mayoría de los casos, acudimos a ellos como herramientas de curación cuando algo se nos ha roto.

Debido al inconsciente colectivo del miedo y la culpa, así como a la cultura del uso de masajes como tratamiento frente a lesiones; la enseñanza de este oficio, se realiza desde mi punto de vista, de forma incompleta.

La gran mayoría de las escuelas donde se forman a profesionales del masaje, dejan fuera de su programa formativo la zona pélvica, que incluye glúteos, ingles y genitales. Como consecuencia tenemos profesionales que no están capacitados para trabajar la totalidad del cuerpo con absoluta naturalidad.

Esto es así debido al constante miedo al juicio y a que la sociedad esconde tras una falsa moralidad, la zona genital, no sea que algo peligroso ocurra allí. Por tanto el cliente también acaba sintiendo, aun de forma inconsciente, que algo raro, malo o peligroso hay entre su ombligo y sus muslos, pues nadie le toca y si algo se siente, upps, que no se me note por favor!!!

Desde una visión sistémica, todo aquello que niegas, no existe, y por tanto lo excluyes.
Y todo aquello que es excluido, da lugar a un sistema incompleto que buscará la manera de restablecer el orden natural.

La EXCLUSIÓN de los genitales como parte natural de nuestro cuerpo, es enviada automáticamente al subconsciente y es proyectada en una sociedad híper-sexualizada. Donde el sexo es utilizado por casi todos los medios como reclamo publicitario y también como arma de represión y miedo.

Las personas nos sentimos atraídas por todo lo referente al sexo, a lo prohibido, sentimos curiosidad por lo que no se nos muestra, pero a la vez nos sentimos CULPABLES por sentir deseo. Del mismo modo, nos sentimos VÍCTIMAS de múltiples abusos sociales, muchos de ellos relacionados también con el sexo.

También mencionar, que aunque vivimos en un momento donde la libertad sexual, ya sea de pensamiento o de acto, es cada vez mayor; también es cada vez mayor la insatisfacción sexual, los problemas de pareja, las crisis de identidad y las dificultades sexuales, sean del tipo que sean.

El Masaje Integrativo, es mi aportación al mundo, donde me pongo al servicio para ayudar a restablecer el orden sistémico natural dentro del cuerpo del cliente, desde la naturalidad, el reconocimiento, el respeto profundo y la mirada amable.

El Masaje Integrativo, es un masaje de entrega y apertura al placer, donde voy recorriendo tu cuerpo milímetro a milímetro, desde la cabeza a los pies, fusionando diferentes técnicas y movimientos envolventes, acordes a lo que necesitas y lo que en cada momento me está susurrando tu propio cuerpo.

El masaje integra tanto la parte física como la emocional, mental y energética. Dentro de esta integración se incluyen los genitales, como una parte más del cuerpo, que son tratados con el tiempo, el respeto y la dedicación necesarias, al igual que el resto del cuerpo del cliente.

Trabajo tu cuerpo para conseguir reducir tu tensión mental y muscular, así como permitir que tus corazas se aflojen. Una vez conseguido, tu cuerpo estará más preparado para mover tu propia energía curativa.

La erotización de tus sentidos, hace que tu energía sexual se despierte y pueda fluir libremente hacia la zona de tu cuerpo que más lo necesite. Siempre buscando la relajación de tu zona pélvica y genital, así como de cualquier parte de tu cuerpo que presente estados de tensión.

Todo el proceso lo realizo con total respeto y consciencia, acompañando cada emoción que pueda despertarse y así permitir que la experiencia la vivas con total confianza, libertad y rendición.

Las sesiones suelen durar de 2 a 3 horas, pues uno de los principios básicos, es que dispongas de tiempo suficiente para vivir la experiencia de forma relajada, puedas conectar con tu Yo interior y salgas de la rutina adquirida del no tiempo, el estrés y el control.

Antes del masaje siempre tenemos un espacio, donde puedes explicarme en que momento estás y si necesitas que trabajemos algún aspecto concreto. En este espacio yo te explico de nuevo en que consiste el masaje, como lo trabajaremos y donde están los límites de cada uno para que la sesión se suceda en confianza.

Tu como cliente siempre tienes el mando a distancia, y por tanto siempre puedes parar la sesión tantas veces como necesites; ya sea porque necesitas ir al baño, tienes que moverte o quieres comentarme algo. Es imprescindible que te sientas cómodo/a y relajado/a para permitirte la experiencia.

Yo te invitaré y te acompañaré con amor y respeto a atravesar cualquier resistencia interna que se te presente, aun así, solo tu decides si deseas atravesarla o si más que una resistencia es una incomodidad y por tanto prefieres parar.

Yo como profesional, también puedo parar la sesión, si así lo considero oportuno, tanto si siento que el espacio de confianza no está seguro, como si tu cuerpo me indica que ya es suficiente.

Cada masaje es diferente y depende de múltiples factores como el momento en que vienes tu como cliente, el momento en que yo estoy, la experiencia o continuidad en este tipo de masaje, el motivo del mismo, etc.

El masaje puede ser más técnico o más sensitivo, dependiendo del trabajo a realizar y del grado de confianza adquirido. También se adapta con total respeto y sin protocolos fijos al momento en el que vienes.

Mujeres y hombres, mayores de edad y de cualquier identidad sexual son bienvenidos a este masaje.
En el caso de las mujeres, cualquier fase de su ciclo menstrual es también bienvenida y acompañada durante este masaje, así como los momentos especiales de preconcepción, embarazo, postparto y menopausia.

Cualquier duda que tengas, puedes preguntarme con total confianza, estaré encantado de responderte personalmente.

Si deseas que te acompañe hacia una mejor y más sana relación con tu cuerpo y tu sexualidad, solicítame aquí una sesión de Masaje Integrativo.

Y si deseas recibir en tu email consejos prácticos sobre como mejorar tu relación con el placer y la sexualidad, así como información sobre mis actividades, por favor suscríbete a la newsletter.

Gracias por permitir que el placer esté en tu vida,

Agustín Reyes Moreno

Formador de masajistas conscientes y experto en acompañamiento sexual
Director de la Escuela de Masaje Integrativo

 

El Masaje Integrativo
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