A lo largo de mi experiencia acompañando procesos evolutivos con personas, me he dado cuenta de que uno de los temas que más nos acomplejan, más nos preocupan y más vergüenza o miedo nos dan, es el que incluye la sexualidad; en todos sus matices, tanto a nivel de la mente (lo que pensamos) como a nivel de la forma (como nos relacionamos).

Gracias a la poca educación sexual que hemos recibido en general, cargada de culpa, miedo y vergüenza; hemos desarrollado una relación con el placer y con nuestro cuerpo, que podemos llamarla como mínimo poco natural.

Nos encanta cuidar nuestro cuerpo y nuestra alimentación, entrenar en el gimnasio o realizar otras actividades, vestir ropa que nos caracterice y sentirnos acogidos con nuestra propia identidad, pero NO siempre nos sentimos igual de cómodos con nuestro cuerpo desnudo, con las reacciones que en el se producen o las que puedan producir en otros al vernos.

Nos sigue incomodando poder tener una erección en un momento inoportuno o que se pueda ver nuestra ropa manchada con los fluidos corporales, como por ejemplo, los de la menstruación.
Nos incomoda incluso hablar de sexo, de nuestras propias experiencias, fantasías o dificultades.

Queremos sentirnos plenos, queremos disfrutar de una sexualidad agradecida, mantenernos satisfechos con nosotros mismos y con nuestras relaciones de pareja. Pero generalmente no nos esforzamos en comprender como funcionamos erótico-emocionalmente, en conocer nuestros distintos ciclos sexuales, en practicar y explorar nuestras fantasías y gustos personales; en definitiva, NO ENTRENAMOS NUESTRO PLACER.

Y esto nos lleva a desconectar, reprimir o simplemente negar nuestra naturaleza sexual, que se manifiesta como una falta de deseo genérico en nuestras relaciones. A la vez, aparecen las ganas de explorar con otras personas y de experimentar múltiples fantasías que no nos atrevemos a cumplir.

En muchos casos, no nos atrevemos a explorar una nueva forma de relacionarnos con nosotros mismos, con nuestras parejas y con nuestro cuerpo.
Esto hace que proyectemos nuestra culpa inconsciente en aquellos que más amamos.

Entonces, aparecen diferentes problemas de comunicación, la incapacidad de poner límites o pedir aquello que nos gusta; así como distintos tipos de dificultades sexuales. Por suerte, podemos buscar ayuda profesional, donde no se nos enjuicie, donde puedan entender cada dificultad o anhelo que tengamos y nos acompañen respetuosamente a aprender a entrenar nuestro placer y mejorar nuestra educación sexual.

El Acompañamiento Sexual Terapéutico es un proceso donde tú puedes aprender a gestionar aquellos cambios que te ayuden a resolver las inquietudes o conflictos que tengas con tu sexualidad; avanzando conscientemente hacia el objetivo que necesites.

Son sesiones donde poder abordar algún tema relacionado con la sexualidad, los vínculos, el deseo o las fantasías; ayudándote a crear una relación más amable, sana y placentera con tu vida sexual, ya sea la propia o la compartida con tu pareja.

Tener una relación mas amable y natural con nuestro cuerpo y con nuestra sexualidad … atrevernos a preguntar, explorar nuestros deseos y entrenar nuestro placer … es sin duda, nuestra responsabilidad como adultos.

Si quieres mejorar cualquier aspecto de tu sexualidad a través del Acompañamiento Sexual Terapéutico o quieres formarte como profesional, puedes contactar directamente con la escuela.

Y si deseas recibir en tu email consejos prácticos sobre como mejorar tu relación con el placer y la sexualidad, así como información sobre mis actividades, por favor suscríbete a la newsletter.

Gracias por permitir que el placer esté en tu vida,

Agustín Reyes Moreno
Educador sexual y formador de profesionales.

El Acompañamiento Sexual
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