cuando_el_cuerpo_habla

Hoy tras vivir como una compañera nos comentaba una situación difícil que está pasando y observar como todos, yo incluido, intentábamos que tomara consciencia y que cambiara el enfoque que estaba teniendo para que su situación tomara otro rumbo.

Yo he tomado consciencia de que por muchas buenas intenciones que tengan nuestras palabras, por muy fácil que resulte la explicación, NO podemos hacer nada si nuestro cuerpo biológico sigue sometido a la razón de nuestra mente.

El cuerpo siempre nos habla, es instintivo, biológico. Por supervivencia nos muestra señales, aunque normalmente las obviamos queriendo dar razonamientos a lo que nos ocurre.

Solo cuando nos rendimos a lo que nuestro cuerpo realmente siente, mas allá de los razonamientos, solo entonces las puertas se abren y el nuevo camino te es dado. Tu simplemente y sin titubeos lo coges, no sabes porque pero lo escoges.

Y esto me ha hecho recordar como yo salí de mi círculo vicioso y tome la decisión de abandonar el trabajo donde llevaba 12 años y donde tenía una buena y reconocida posición.

Llevaba 1 año peleándome conmigo mismo, debatiendo si lo que sentía era la crisis de los 40 o un capricho. Tragándome mis miedos y los de mi entorno, pensando, pensando y pensando que opción debía escoger.

Tenía muy claro que lo que hacía ya no me nutria, que debía hacer un cambio, pero no me atrevía y me asustaba el momento de tener que decidir o claudicar.

Y justo cuando eso iba a ocurrir, sin todavía saber exactamente que pasó… hoy sigo teniendo muy fresco aquel momento.

Conducía el coche desde Vilanova a L’Hospitalet con Esther, que en ese momento era mi compañera, dándole vueltas a mi caos. Cuando mi mente finalmente se rindió y mi corazón tomo el testigo, entonces entré en meditación y comencé a llorar y llorar.

Escuchaba a mi compañera de lejos, muy lejos diciéndome, “¿Qué haces? para el coche!! estas conduciendo!!” pero mi cuerpo sentía algo profundo que no tiene explicación.

Mientras yo seguía inmerso en mi meditación, al volante, sin saber quien realmente llevaba el coche.

Y de repente me encontré delante del trabajo, respirando, sin poder salir del coche y sin poder entrar a la oficina. ¿Estás bien? Me preguntó ella y yo respondí que sí.

Cuando se bajó solo puede dar la vuelta y marchar hacia casa. Pero algo cambió ya no usé la misma ruta y el sentimiento era de que yo me tenía que limpiar. Apague el teléfono y me fui a la playa, después a casa, donde estuve todo el día en profundo silencio conmigo, integrando todo lo que mi cuerpo sentía.

Al día siguiente, al llegar al trabajo, solo la luz del departamento de personal estaba encendida. Un impulso me hizo no pasar por mi mesa e ir directamente.

¿Qué te pasó ayer? Me preguntó. No me encontraba bien,¿ podemos hablar?. Respondí yo.

Me pidió unos minutos y cuando vino a verme le dije. “Me tengo que marchar”

En ese momento no había juicio, no había mente, solo serenidad y felicidad. Para mi poder expresar que debía dejar ese proyecto para emprender un nuevo camino fue una puerta abierta, fue una decisión no tomada desde la razón sino desde el cuerpo.

El cuerpo es nuestro vehículo, el que nos han prestado para poder sentir y experimentar. Siempre nos está hablando pero no siempre lo escuchamos.

Y solo cuando volvemos a encarnarlo, cuando le damos el espacio suficiente, nos habla claro y sereno, sin dudas y sin juicios. Es entonces cuando desde un impulso primario, nos hace avanzar hacia nuestro siguiente paso.

Gracias por permitirme nutrir tu espacio con mis reflexiones. Te invito a compartir tus dudas o tus vivencias en los comentarios.

Un abrazo,

Agus

– Acompañando una nueva generación de Masajistas Conscientes –

Cuando el cuerpo habla
Etiquetado en:    

2 thoughts on “Cuando el cuerpo habla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *